País Poema - Autores

seamus heaney

hacia el oeste

Me siento bajo el «Mapa oficial
de la luna» de Rand McNally
—color piel de rana,
los poros ampliados
abiertos y uno denominado
«Pitiscus» a la altura de los ojos—
y recuerdo la última noche
en Donegal, mi sombra
nítida sobre la lechada
de su huesudo resplandor,
los adoquines del patio
pálidos como huevos.
El verano había sido una caída libre
que acababa allí,
el vacío anfiteatro
del oeste. El Viernes Santo
nos pusimos en camino
junto a persianas echadas por la tarde,
coches quietos junto a aquietadas iglesias,
bicicletas apoyadas en los muros;
pasamos en el coche,
una pasajera interrupción,
mientras los badajos repicaban
en un altar desnudo
y los feligreses se inclinaban
ante el tachonado crucifijo.
¿Qué clavos desprendió aquella hora?
Las carreteras se desplegaban, se desplegaban
cayendo suavemente como sedales
posados
sobre aguas resplandecientes.
Bajo los estigmas de la luna
a seis mil millas de distancia,
me imagino un polvo inalterado,
una gravedad relajada,
un Cristo que se sostiene con las manos.