País Poema - Autores

seamus heaney

en el interior de arcadia

Todo era opulencia y amén en la carretera de montaña.
En un desfiladero le compramos nueces a un campesino
que había trabajado en Melbourne y ahora canalizaba agua
con un sistema de tuberías y regueras de cañas seccionadas
conocido en la Hélade, probablemente, desde Hesíodo…
y eso fue lo de menos. Tras cruzar la frontera
entre Argos y Arcadia, y luego más lejos
hacia el interior de Arcadia, un camión
de manzanas había dejado caer su carga en el asfalto
de modo que durante metros los neumáticos las trituraron y aplastaron
pero seguimos conduciendo, llenos de zumo, de pulpa, salpicados,
deleitándonos en ello. Y más tarde el cabrero
con sus cabras en la explanada de la gasolinera,
subsistiendo más allá de las églogas y de las traducciones.