País Poema - Autores

seamus heaney

en banagher

Entonces se me aparece de repente
el oficial de sastre que fue mi antecesor:
subido en una mesa, cruzado de piernas, rasgando
una prenda que debe recortar o recoser,
los labios retraídos, un hilo entre los dientes,
reservándose su opinión, no dando jamás ninguna,
los párpados firmes como rugoso cuerno o hierro.
Abstraído, a la vez itinerante y acomodado;
le dejaban pasar a la cocina, manejar prendas
que solo con tocarlas volvía a convertir en tela…
de repente se me aparece,
no abierto, no mendaz, no iluminado.
Que le vaya pues bien en la tarea, incómodo
por mi escrutinio a pesar de haber sido
durante años inescrutable al enhebrar agujas
o encajar entretelas, forros, dobladillos, costuras.
Sujeta la aguja casi por el centro, entornando los ojos,
y chupa el hilo y vuelve a chuparlo y lo enhebra,
luego se toma su tiempo para igualar ambos extremos,
dándoles un par de tirones. Luego vuelve a coser.
¿Alguna vez se pregunta para qué sirve todo esto
o para qué servirá? ¿O le preocupa dónde apoya la cabeza?
Mi Señor Buda de Banagher, el camino
está más abierto porque tú estás en él.