País Poema - Autores

seamus heaney

el palo de lluvia

Pon en vertical el palo de lluvia y lo que ocurre
es una música que nunca te habrías esperado
escuchar. Por un tallo de cactus fluye
un aguacero, el desagüe de una esclusa, vertidos,
estelas de navíos. Te quedas ahí como una gaita
tocada por el agua, lo agitas otra vez ligeramente
y se produce un diminuendo en todas sus escalas
como un canalón que dejase de gotear. Y ahora llega
una lluvia de gotas que se escurren de las hojas lavadas,
luego un sutil relente sobre la hierba y las margaritas;
luego una llovizna de purpurina, casi bocanadas de aire.
Vuelve a ponerlo en vertical. Lo que sucede
no se ve mermado por haber ocurrido ya una vez,
dos, diez, o un millar de veces previamente.
¿A quién le importa que toda la música emanada
se deba a la caída de arenilla o semillas por un cactus?
Eres como un hombre rico que entrase en los cielos
a través de la oreja de una gota de lluvia. Escucha de nuevo.