anahorish
Mi «lugar de agua clara»,
la primera colina del mundo
donde los manantiales se filtraban
por la hierba brillante
y oscurecían los guijarros
del lecho del camino.
Anahorish, suave pendiente
de consonantes, pradera de vocales,
imagen retenida de lámparas
que se balancean por los patios
en las tardes de invierno.
Con baldes y carretillas
aquellos moradores del montículo
se meten hasta la cintura en la neblina
y acuden a romper el fino hielo
de los pozos y los estercoleros.