anahorish 1944
«Estábamos sacrificando cerdos cuando llegaron los americanos.
Una mañana de martes, de sol y sangre en los desagües
fuera del matadero. Desde la carretera principal
alcanzarían a escuchar los chillidos,
luego los oyeron parar y nos vieron a todos
con nuestros guantes y mandiles bajando la colina.
Marchaban en dos filas, con el arma hombro.
Vehículos blindados y tanques y jeeps descapotables.
Manos y brazos bronceados. Desconocidos, anónimos,
una hueste camino a Normandía.
No es que supiéramos entonces
a dónde se dirigían, parados allí como muchachos
mientras nos lanzaban chicles y tubos de caramelos de colores».