salvamento
Encuentro de hombres y mujeres
de ceniza. Y el pálido centro del cielo
extendido hasta rodear la antera,
en la cuesta de turba: desde allí
los vi. Verde de mayo: lo que se dijo,
audible en la mirada. Las palabras,
mezcladas con la nieve, no acusaron
a la boca. Bebí del vino
que me envidiaban. Permanecí, quizá,
junto al lugar donde podrías
haber estado. Lo arrastré
todo
de vuelta a casa, al otro mundo.