palidecen los trances en el cubo
Palidecen los trances en el cubo, el furtivo
equinoccio de nombres: fiel trinquete
que obstruye la carraca, cielos desapacibles
que cercan este austero comercio con el viento.
La calma enmienda, pero la ventisca
alimenta el azar: aliento que florece
mientras la rueda anota su escritura
sobre la tierra. Atada
contra tus pies. Bajo un frescor
de soles mortecinos, la mirada
cuida el terreno. La canción
está en el paso.