lackawanna
Raíles de pedrisco, óxido,
remembranza: lo ya no soportable
cruzando una vez más
tu metálica tierra de pistolas. El ojo
no desea
lo que entra en él: debe negarse siempre
a negarse.
En la escarcha bullente
del equinoccio: tendrás tu nombre
y nada más. Reducido al espacio
de una semilla grana
en el que cada acto
te refuta, tu poro ardiente y colmado de imágenes
de nuevo
se abrirá paso
saldrá.