País Poema - Autores

paul auster

gnomon

Sol de septiembre, sin espejismos. El prado púrpura
inundado
en la hora del primer aliento. No te someterás
a esta luz ni cerrarás tus ojos
al hundimiento vigilante
de la luz en tus ojos.
Firmamento del hecho. Y tú,
igual que todo aquello
que se mueve. Semilla analizada
y dedal de aire: gusano y nube
cuarteados: la frase
inacabada que te envuelve
en cuanto empiezo
a callarme.
Quizá, entonces, un mundo
que esconde su cosecha
en los pulmones, una forma
de supervivencia
desde el aliento sólo. Y si es nada,
deja que nada sea
la sombra
que camina en tu sombra, el cuerpo
que ha de lanzar
la primera piedra, para que incluso
mientras caminas lejos de ti puedas sentir
cómo te anhela, hora tras hora,
a través de los vastos
viñedos de los vivos.