atardecer, colgado a media asta
Atardecer, colgado a media asta
contra el aura de la morera y el liquen: estandarte
del futuro
impronunciable. La vulgar
muchedumbre del cráneo
salió a rastras de ti (duplicándose
en el umbral) y se volvió
tu redoble
entre los muchos: tú
jamás volviste
a oírlo. Y sobre la ciudad
que expulsas del lenguaje
las antiestrellas giran en desacuerdo,
aun contigo, y revocan
el mudo testimonio
del ojo en llamas.