consumación
Tlacoyo
tlacoyito rico,
chiquitito de mi amor.
Desearía tenerte sobre el vientre ahora
inspeccionando el territorio
donde caerás muerto,
desecho en mi deseo mortal
y animal,
al mismo tiempo.
Tu cuerpecito azulado
como de otro planeta
tendría que tener
una nave espacial consigo,
y no tiene nada.
Tlacoyito rico,
mis manos lejanas imaginan el blanco sobre ti,
y la humedad
como un estanque verde y lamoso debajo tuyo;
dentro de ti,
la tierra negra como una joya sucia y
preciosísima que guardas,
caliente el cuerpo
caliente,
me quemas.
Prometo buscarte en un caballo blanco
cual princesa idiota en un cuento de hadas,
o en el metro
o en el tren
que no es lo mismo.
Tlacoyo,
mi boca y tú sufren lo mismo,
mi boca amarilla y tapatía
lejos del ardor de tu comal refugio
te desea,
y sin preguntarte de cerca
ni mi aliento sobre ti
ni mi estómago vacío,
ni tu suavidad entre mis fauces,
imagino que me dices palabras cachondas
de bestia salvaje y azul.
Chiquitito de mi amor
no lo niegues,
también me deseas.
Pobres de nosotros.