bendita locura
Un sombrero, el poeta, el alquimista,
Se pasean de la mano con la señora aquella,
Que con canto de sirena,
Llena de dulces vahos
La cima de los cuerpos,
Cuyos pies llenan de huellas
Un camino que juzgan ellos
Que con la venda de la razón juegan.
Solo esos tres seres
Entienden el infinito poder que tiene,
Aquel que las reglas rompe
Por ir contracorriente
Por locura se conquistó la luna
Por locura se llegó lejos
Y solo por ella puedes todo y nada perder.