1
Sombra que eres mi sombra.
Bajo el sol del estío,
aún mayor frenesí,
balsa de incertidumbre.
Mi lengua desecada
quiere abrevar en ella.
Teme el rechazo de tu vidrio.
2
Tu cabeza inocente
en mi pecho reposa.
Mis dedos cuentan horas
vagando en tus cabellos.
Toda tu vida, toda
se apoya en mí. Me hundo
en algodón de sueños.
3
Loco amargo, dulce loco,
vagabundo de tinieblas,
hijo de tristeza, huyo
lejos de tus claros márgenes.
Solamente del recuerdo
de una brizna de tu hierba
hago tisanas benignas.
4
Con la punta más fina,
impávido dibujo
junglas de extraña fiebre.
Lodazales, lianas
que devoran los árboles.
Quiero huir del desierto
donde eres espejismo.
5
Cuando muera la llama
de este amor que te tengo,
¿cómo subsistiré?
Yo, por ti autoinmolado,
de ti hice combustible.
Viviré para siempre
entre grandes quemados.