gangrena
La piel de mi brazo es un mapa estelar
hay un hilo invisible entre cada punto de punción
que me cose al universo de la cama.
Me instalaron junto a la ventana
afuera la vida distrae el pensamiento de la fiebre,
simple cordialidad, un paliativo
porque ninguno de mis signos ha cambiado:
La extremidad enferma, la bacteria, la piel que le sirve
de casa. Todo en mi diagnóstico es oscuro.
Mis ojos se pierden y tropiezan
con el mundo de vivos que se mueve tras el vidrio
y en él no encuentro la luz suficiente.