Lloro la hermana, maguer qu’enemiga,
al rey don Sancho, e con grande sentido
proçedió presto contra el mal Vellido,
servando en acto la fraternal liga.
¡O dulçe hermano!, pues yo, que tanto amiga
jamás te fue, ¿cómmo podré çelar
de te llorar, plañir e lamentar,
por bien qu’el seso contraste e desdiga?
¡O real casa, tanto perseguida
de la mala fortuna e molestada!
Non pienso Juno que más ençendida
fue contra Thebas, nin tanto indignada
¡Antropos!, muerte me place e non vida,
si tal ventura ya non es cansada.