mi lugar
En el mundo en que hoy vivimos,
donde la distancia es tiempo,
y el tiempo, ya lo sabemos,
es de oro o cruel tirano,
hallar quien te de una mano
es difícil, lleva tiempo;
que es lo mismo que digamos
que está lejos esa mano;
la palabra, la mirada,
se diluyen en el humo;
queda a escasos tres minutos
la gran vía de consumo,
el tren bala y la chatarra
que se come y contamina,
y la ley en cada esquina
rezando por un soborno,
y el cinturón de pobreza
que aprieta y también se expande
y con él se expande el hambre
y muere la naturaleza...
Yo conozco otro lugar
donde el aire huele a tiempo,
donde todo pasa lento
menos el ferrocarril,
que es de la modernidad
consecuencia que no daña,
que es trabajo, es dignidad,
que es de hierro y no chatarra.
Pitar de locomotoras
recorriendo nuestros valles,
pintando rastros de humo,
al tren no lo para nadie.
Rieles brillando al sol,
los durmientes carcomidos,
vibran y nos anticipan
que ya llega nuestro amigo...
Mi cabello suelto al viento
negro manto que se agita,
me envuelve y con su aroma,
también vuelve al maquinista,
que encandilado se asoma
y ya no me pierde de vista...
De aquí no me quiero ir;
tomo el paisaje de vuelta
lo destruyo y sus pedazos
se esparcen en el andén.
Yo me quedo con el tren,
yo me quedo en la estación,
¡cómo late el corazón
cuando una elige bien!
Hoy deshago mi maleta,
mi lugar encontré yo...