entre ellos mi infancia
El mar,
El mar de siempre,
El mar de entonces,
Un mar que en murmullos me confió sus secretos,
Me habló de sus cuitas y su desesperanza,
Me habló de su playa.
Una playa de blancas arenas como páginas desiertas de palabras,
Una playa besada solo por las suaves aguas
De un mar que la adora y no puede amarla
De un mar que la quiere y poseerla no puede
De un mar que se conforma con solo rozarla
Recorrer su contorno
De mujer que nace y por ahora aguarda.
Un acantilado rocoso y rojizo
Bosteza y la abraza
Conteniendo sus miedos
Resguardando su calma.
Un acantilado cómplice del viento
Que todo lo observa
Y todo lo calla.
A sus pies un capullo
Una flor temprana
Que canta mañanitas, anhela despertares
Fantasea con príncipes de historias prestadas.
Entre ellos mi alma,
Niñez de blancas arenas jamás besada
Un mar de deseos y ansiadas esperanzas
Una playa de aromas, de recuerdos atesorados
Un acantilado que encierra mi infancia condensada.