epitafio para una mujer romántica
Ella ha alcanzado la permanencia.
Sueña donde viejas piedras yacen al sol.
Ligeros tallos soplan sobre ella,
parejos y veloces, como jóvenes corriendo.
Siempre en el corazón que amó
otros han vivido —escuchó sus risas.
Ella yace donde nadie ha estado antes,
donde ciertamente nadie la seguirá.