al alma triste
Eres la cuentista de las mil y una noches,
me envuelves y me pintas un cuento a veces triste.
Hojeas libros con dedos ilustres
recopilas monstruos, palabras fértiles
para soltarlos como si nada
en el desayuno de un sábado o domingo cualquiera.
Te escucho sobresaltada,
lates…
susurras…
me invades toda de un bostezo…
Después, agacho la cabezas,
miro los pozos en la taza vacía.