soy un cuerpo muerto
Soy un cuerpo muerto, y como el mar
me deseo a mí mismo: ah, la retórica del llanto
como dijera Sor Juana Inés de la Cruz,
la mecánica del sufrimiento, el potro
azul de la nada, el silbido
atroz de la nada
mientras inmóvil, clavado en la cruz del dolor
lloro como una vieja, y babeo
ofreciendo mi espalda a la nada:
cincuenta y cuatro clavos en el cuerpo
de una vieja, de un viejecito que llora
al fondo de la habitación, acurrucado
junto al silencio, junto a lo oscuro,
sin ver nada, llorando.