sepulcro en tarquinia
(Homenaje a Antonio Colinas)
Adán en pie contra la lluvia
Y, como Jonás, en una oscura caverna
Dentro de una mujer
Que sollozaba al viento
Y recibía besos de labios vaginales
Vagina del poema y labio del silencio
Boca rosa del infierno
Para rezarle al viento
«Y a veces el viento dispara trozos de tu piel»
Desastre lo dijo
Contra un muslo de árbol
Y a un veneno en la piel del silencio
Hecho con dibujos de mercromina
Que reza una calavera roja por fuera
Alertando el peligro de tu silueta mórbida
Que danza con el ritmo del llanto
El loco ritmo sanguíneo de los corazones desbocados
Que corren como ciervos a lo largo de la página
Y lo único blanco es el semen
Que cae sobre la página
El meteorítico semen del que hablaba Paracelso
Creando allí lagunas donde sólo había desiertos
Donde el frío hablaba sólo del poema
E invocaba en vano el silencio
Sólo silencios de niños castigados al nacer
Y éste es el fin del silencio y de la página.