per beherito
Tú, secretario de la misa
del sepulcro, único temblor de mis labios,
promesa de mi saliva
ofrecida al viento
de la nada, oh tú Beherito
señor del viento y de la nada
dame al fin
la paz del sepulcro y de la nada: y el poema
como una flor se enreda
en mis piernas.