gimferrer
Caen una tras otra las lágrimas
y es el aroma en vez de la flor
como una flor o una lágrima caída
por Gabrielle D’Annunzio, por Gabrielle d’Annunzio.
La poesía es el destino de la lágrima
como un vómito enredado a otro vómito
como el árbol del saber
como el silencio en que se halla la noche
buscando locamente lo que excede al ser
la nada en que me buscas
el desierto y la flor.
Como el desierto su voz
como la arena para un gladiador
como el circo del que todos los animales han desertado
como el desierto en que anduviera un viejo
a la espera de la luz.
Voz en la voz, habla contra el hombre
ruina acariciando la ruina
esperpento que se asombra de sí mismo en el espejo
ver ya sin alma habiendo vendido
todo mi desván al diablo.
Y cantarán los hombres a la ruina de mis labios
y hozarán en mi silencio
cuando el alma se calle
y crezca un árbol de la voz
parecida al desierto en que brilla el esperpento
oh desierto ya sin voz de la nada
única flor en el estómago
buscando ávidamente la nada.
Ah, esposo de la sombra
sombra en la sombra
del resplandor
esclavo del silencio
cuando las palabras se mueven como sapos
lentamente, dejando caer su baba
a la que llaman poema.