belleza en las tinieblas
La belleza es el tesoro del diablo
Arrojando a mi cabeza un gran venablo
Cuyo nombre atroz es Sagitario
Envidia del esqueleto del corsario
La tortura es la vista del Sagrario
En el «gnothi sauton» del escritorio
Cuyo único templo es el poema
único sagrario
único templo donde reza el corsario
En el buque fantasma hay un velatorio
Existe sólo el ser como un velatorio
Donde caen las flechas amadas del corsario
Cuyo único templo es el odio
En el cual yo escupo mi suicidio
Si el odio es amarillo
Yo soy amarillo
Y he abandonado el río de la memoria
En la que mi locura gira como noria
El río cruel de la infame memoria
Que me tortura como un pedo en la oscuridad
Donde sólo converso con la incipiente soledad
Lejos ya del amor, lejos de la crueldad
Resplandeciente como el verso
«Er resplan la flors inversa»
Raimbaut d’Aurenga lo dijo.
Hablando a solas con la Comtessa de Día
En una «tensó» con el silencio
Donde escribe el poeta en su lúgubre hospicio
Cuchitril de Raskolnikov donde muere el verso
Verso que no es más que un duro juicio
Para alguien cuyo único crimen es estar vivo
Cuyo único nombre es el vicio
Por alguien desconocido cuyo nombre ignora
Y que se arrastra por las paredes
Como una rosa que implora
Cuyo único nombre es el jacinto
Sólo la luz yo suscito
Con mi enervado cogito
Que llora en el Cocyto
Donde yo mi alma regurgito
Creando otra nueva más allá del ogro
Que he sido
Me deposité a la luz del misterio
Santo misterio donde yo alzo las manos
Completamente asustado
De morir desnudo contra el silencio
En mi terrible dolor, aunque ficticio
Invisible al ojo humano
Sólo creíble para el Emperador del Fango
Fango del que extraemos hongos
Para poder adorar al recuerdo
El psicoanalista recuerda por mí
Que yo jamás viví
Despierto como un ciervo
Encerrado en el cieno doloroso de mi memoria
Allá donde únicamente está la gloria.