ninfas
¿Dónde están ahora, oh, hermosas doncellas de la montaña,
Dónde las Oréadas?
Nada se agita salvo el goteo limpio de la fuente;
responde nuestro llamado,
Sólo el corazón apesadumbrado, en el Valle de los Zorzales;
se agita en los confines,
Pero el oído de la liebre, brillante de rocío en su lecho de juncos,
nos oye, atento.