En hojas de yerba bruja
bebí, larga y lentamente,
sorbo a sorbo, aquél rocío
hecho de luna clemente.
El mundo es de otra manera…
(Un sí es no es, realmente.)
¡Ah palma! Por mi quimera,
a orillas de la cascada,
no eres sueño ni palmera:
Eres mujer: india amada,
para el areyto ligera
como de novia ataviada!
Y en honor a tu belleza,
bien hilado en mi poesía,
me sacaré de las venas
un collar de peonías!