sábado
Te miro desde lo oscuro, y te sé un ser fluvial que se hunde en las comisuras del recuerdo. Bajo tu ala de sombra se adormece el alfabeto de las sirenas. En este lugar escucho cómo el espíritu torrencial de la tempestad se quiebra. Late mi corazón en las aguas lejanas. En la entraña de tu canto, en la génesis acuosa de tus palabras, se alarga mi herida que es el mar de tus horas negras.