País Poema

Autores

joaquina garcía balmaseda

la caída de la tarde en el campo

Al contemplar el cuadro majestoso
Que hoy ante mí se ofrece,
Mi espíritu se eleva, se engrandece,
Y el corazón dichoso
Admira en él al Todopoderoso.
El céfiro que gime en la enramada,
El agua, que rugiendo
Y entre desnudas peñas descendiendo,
Forma espuma rizada
Por la inmensa corriente arrebatada;
El bosque umbrío, el valle de verdura,
El ruiseñor que canta,
El álamo que al cielo se levanta,
Todo alegre murmura
E infunde al alma plácida ventura!
¡Oh! dulzura del campo, siempre ajena
Del pesar y del dolo,
Que el bullicio del mundo guarda sólo;
Del corazón la pena
Das al olvido con tu paz serena!
Busque el bullicio en incesante anhelo
Quien dicha en él apura;
Yo busco en el retiro mi ventura,
Que en él extiendo el vuelo
Y de este mundo me remonto al cielo!
Por eso siempre, de dolor ajeno
Tu recuerdo querido,
Calma del valle, llevaré escondido,
Y él conmoverá el seno
De tus recuerdos y dulzuras lleno.