País Poema

Autores

joaquina garcía balmaseda

entre el cielo y la tierra





Hay días de grata calma,




De tan dulce desvarío,




Que flores hasta el vacío




Presta a nuestro corazón;




Y entre vagas armonías,




Y entre sueños de dulzura,




Siente el alma de ventura




Desconocida emoción;




Y busca un sol más brillante




Y otro suelo y otras flores,




Y más risueños colores




Y otro cielo que admirar,




Y otro lenguaje que exprese




Lo que el suyo en vano trata




Que sólo su afán retrata




Con incierto suspirar…




Mas ¡ay! que en cada suspiro




El alma al espacio vuela,




Y nueva vida recela




Que no acierta a definir,




Y llorando de ventura




Por delicias no esperadas,




Siente dichas ignoradas




Y pide en ellas morir!




Y pasan las horas




En rápido vuelo,




Y el alma levantan,




Levantan al cielo…




Mas ¡ay! que ni a él llega




Ni en la tierra está.




Y es que, hay otro mundo




Latente, escondido,




De castas delicias




Purísimo nido,




Y el alma que siente




A ese mundo va!







Y vienen horas en cambio




En que sin razón segura,




Nos envuelve la amargura




Con su fúnebre crespón;




Y sin saber por qué lloran,




Lloran sin tregua los ojos,




En tanto que los enojos




Rebosan del corazón;




Y ni matices las flores




Nos muestran en su corola,




Ni la luna su aureola,




Ni vemos el sol brillar;




Ni los cantos escuchamos




Con que las aves se entienden,




Y hasta sus ecos ofenden




Y doblan nuestro pesar.




Y huyendo de cuanto bello




El alma en su torno mira,




Por otro mundo suspira




Y a otro mundo quiere ir,




Mundo en donde su amargura




Más alta y más ancha viva,




Buscando a su pena vida




Y ansiando en ella morir!




Y pasan las horas




En amargo duelo,




Y el alma levantan,




Levantan al cielo…




Mas ¡ay! que ni a él llega,




Ni en la tierra está.




Y es que hay otro mundo




Latente, escondido,




De santos dolores




Purísimo nido




Y el alma que siente




A ese mundo va!







En alas del sentimiento




Más que de la fantasía,




Volé un día y otro día




A esa ignorada mansión;




Y en sus espacios perdidos




Estas hojas se trazaron,




Y una tras otra brotaron




De mi pobre corazón.




Por eso hoy al darles nombre




Con que entrar en este mundo,




Las llamo, como al fecundo




Mundo en que las vi nacer;




Y aunque aparezcan desnudas




De galas del pensamiento,




Tendrán las del sentimiento




Del mundo que los dio ser!