Soneto
En la cima del Gólgota, enclavada
Se ve una cruz, y de ella un ser pendiente;
La majestad de Dios muestra su frente
Y la humildad del hombre su mirada:
En torno suyo muchedumbre airada
Le insulta y befa con furor creciente,
Apagando su voz triste y doliente,
Entre una y otra impía carcajada.
Dobla al cabo la faz… los ojos cierra…
Horrorizado se estremece el suelo…
Se anubla el sol… la multitud se aterra…
¡Inútil afán ya! ¡Tardío duelo!
La muerte el Hombre-Dios sufre en la tierra,
Y nuestra Redención baja del cielo!