la pregunta
¿Qué corre por tus venas que no puedes dormir?
Intentas despejar la mente
visualizando recuerdos de gratas jornadas,
alguna felicitación, risas o quizás un saludo inesperado.
Estático, regulando la respiración
aún sientes tus latidos golpear el centro de tu corazón,
preguntando insistente en el porqué de esta sensación.
Las palabras desvarían y de pronto te sumerges
en los recuerdos que reprimes de día,
aquellos que te llevan a tus peores decisiones,
te atacan, te cuestionan y te dejan paralizado.
Vuelves a controlar tu respiración,
esta vez te apoyas en alguna melodía
pero tu cabeza gira tan rápido, que ya en la primera línea
tú mente deletrea la segunda y así se vuelve a descontrolar.
Todo esto envuelto en un sórdido zumbido,
un constante flujo de estática que no deja nunca a tu cerebro descansar.
Es así como pasas noche tras noche,
soñando que algún día tu cuerpo deje de preguntar,
deje de ahondar en los rincones más profundo de tu ser,
esperas ser bueno, porque bueno eres, pero el tiempo
te ha hecho entender que eres un bueno que la prensa, la gente,
el sistema disfraza de malo.
Quieres responder la pregunta,
a veces respondes bien con un par de piruetas deportivas,
otras simplemente caes en el cara y sello de una canción desesperada.
¿Quién imaginaría que el solo hecho de dormir
se transformaría en todo un problema del psicoanálisis
durante nuestro siglo XXI?