En tanto vivo y en vivir me empeño,
voy por costumbre o voy por destino
juzgando habitación lo que es camino
y eternidad la espuma del ensueño.
Otro quisiera en vano, otro destino
en vez de la ficción que desempeño,
pues lo prestado usurpo como dueño
y me aferro al bordón de peregrino.
De vida voy, más que de muerte, herido,
aunque a la muerte todo me apresura;
entre las dos es tal mi desconcierto
que si temo morir por lo vivido
más muero por la urgente sepultura
y no sé si viviendo ya esté muerto.