mi amor en palabras - pasión
5
Mujer. Recibo el mapa terrenal servido en la cama
cuando me entregas desnuda tu pan y vino.
Nutrimos deseos, valle en calma.
Espacio y tiempo. Elegimos destinos.
Piernas lúcidas. Firmamento para mis manos.
La temperatura sube en los rincones de la tierra.
La noche se abre paso hacia todos los suspiros.
Lisas piernas. Mis manos las tientan.
Grutas de rosas. Piel de miel y avena.
Susurro penetrante. Eco de los sueños.
Secretos atados al cauce en tus venas.
Azucena perlada. Ojos de encuentro.
Con la luna a medio llenar, te expresas.
Muerdo tu boca cereza, te escapas.
Vuelves a mí, te entregas.
Mueres de a poco, te apartas.
Dama de la noche plagiada: revives.
Cuentas el tiempo que tocaste el cielo.
Corazón de selva, tus alas aún siguen
buscando en tierra lo que hallas en cielo.
6
Aferrado en este camino.
Vagando sin parar.
Lanzo mis fortuitos labios con ímpetu, por tus fronteras.
Trazo y marco líneas con la humedad de mi lengua
en el territorio abrumado de creaciones silvestres.
Sí. Aunque tú me has encontrado mucho antes.
Has devorado mi virilidad con tu boca
y has compuesto un canto de heroísmo
un himno de feminidad
una vibración nueva,
(sin opciones límite).
Me retienes como un felino enjaulado
para que disfrute solo de este dulce territorio.
Ahora, soy el sigilo. De esta tierra: vigilante.
Esta noche me verá desvelar una cueva.
7
Alcanzas en las tardes la acuarela de las noches.
Pintas las estrellas con el brillo de tus ojos.
El crepúsculo nos confía la niebla y media luna.
Los cuerpos derrochan vehemencia nocturna.
Oh vulva inflamada, clavel gigante,
espuma hirviente, elixir palpitante,
cuenca abierta en clandestinas etapas,
grieta histérica a la orden del ave picaflor
colibrí del desvelo.
Trata por lo menos, de abrazarme.
Dama de flores. Apología de la belleza.
Porcelana. Carne excitada. Tienes antojos.
Calíope de vapor para el triunfo del silencio;
desborde del agua ante cada pasaporte;
surco acaparado por el amor y el deseo.
Gloria de cometas, viajeras del tiempo.
Orden del caos cuando el amor abunda.
Trata aunque sea, de sentirme.
Ya qué, para verme,
el canto de mis besos
esconden tus ojos.
8
Por el eco abatido que marcan tus suplicas.
Amor.
Entierro los ojos moribundos del ayer
y grabo en tu dorso alas levantadas hacia al cielo.
Se encienden las luces entre este y oeste.
Se delatan en totalidad de extensión:
las nuevas piernas
las nuevas manos
los nuevos pechos
el nuevo esbozo desplegado en tu cuerpo.
Decreto en tu clavel viviente el capricho inacabado.
Encuentro en tu latir de vientre la copula vigilante.
Te armo entre vocales. Te desarmo entre gemidos.
Construyo mil caminos. Recorremos todos ellos.
Levanto monumentos. Erijo montañas.
Besos mojados. Manos desnudas.
Estrella del horizonte, desvelas noches voluminosas.
Resplandor y hogar de infinitas caricias.
Soy el que puedo ser. Tú eres mi eterno manantial.
Amor. Dama mía:
sigues y persistes,
mueres y te acabas,
reaccionas y renaces.
Es tu eco quien resiste.
9
Atraes mi alma cuando cierras los ojos.
Nunca los toco. Solo los cierras.
Escucho un susurro. Escucho un dolor.
Tu puerto da entrada para navegar tus fronteras.
Cuando el grito del mar cae y se hunde,
un sueño es aún más real que la realidad.
Oh mar de tu cuerpo, ¿porque me confundes?
¿Porque te sofocas y vuelves a respirar?
Acercas tu cuerpo y mi cuerpo se acerca.
Por nada me sueltas. Nada te afloja.
Ola infinita, en ti mi cuerpo celebra.
Mi alma celebra. El cielo, las rosas.
Sacude la figura nacida en penumbra.
Hazlo ante mí. Encima de mí.
Suelta tus brazos. Suelta tus piernas.
Suéltate toda. Hazlo ante mí.
Ata mis manos (solo a tus pechos).
Ata mis besos (solo a tus labios).
Ata mis besos (también a tus pechos).
Ata mis manos (junto a tus manos).
10
No hay castillo para dos almas enamoradas
aunque si, una fuente
donde el amor impregna todo en su forma etérea.
Observa compañera: nadamos en ella.
No. No te estas ahogando.
Solo falta el aire
donde el corazón
un instante se detuvo.
¡Si! Respira (suspira).
¡Respiras! (suspiras).
Espera.
No sé nadar.
Pero mira, que bien hago el intento.
Tranquila,
mira, que bien sigo insistiendo.
Ah, que linda,
cuantas veces me dices con tu voz cansada:
¡Te quiero!
Ah, que hermosa,
cuantas veces me dices con tu voz desolada:
¡Hay amor!
Si amor, no te preocupes,
sé que estas bien.
Si, mi vida, soy tuyo.
No me sueltes.
Agárrame, no me sueltes.
Aquí estás conmigo. No te dejare ir aún.
Siento que la fuente se quiere llevar tu alma
y aún tenemos cosas por hacer.
Oh amor, estas bien.
Te entrego un poco de mi aire.