las secuelas de la neurocirugía
Me arrebataron a mi padre debutando mi adultez. Desde entonces lo que más extraño es compartir la hora de la comida con él. Recuerdo que desde chico nos divorciamos de mi madre, a partir de ese momento hasta su última cirugía fue una constante búsqueda culinaria. Aprendimos juntos desde calentar una tortilla hasta preparar pozole. Nuestro platillo favorito: frijoles enlatados con queso. Sólo al comer sé que no estoy solo, por eso.
Buen provecho, padre.