País Poema - Autores

iván bethencourt

tempestad y lluvia

Mis párpados se revuelven en la pastosidad del duermevela,
anegados en el légamo de un lento despertar;
un hondo dolor habita en el quejido del viento,
y sobre las hojas seniles, un llanto de filos cortantes.
Mi primer recuerdo es que te he soñado,
mecido en dispersas brumas oníricas
que persisten en el tacto adormecido de mis dedos.
Un frío acerado de ramas desnudas
se cuela por entre las rendijas de mi consciencia:
nubes apelmazadas como losas de granito
anuncian mi quebranto.
La soledad ha congelado mi aliento,
se adentra húmeda en mis entrañas
y hace de mis débiles paredes su propia morada.
El primer día de tu ausencia
es tan largo como la eternidad,
como la densa lejanía sin horizonte
de este cielo hormigonado.
La quietud de la casa deshabitada
se arremolina en los rincones
a escondidas de los espejos.
Frío y silencio,
el tamborileo incesante de la lluvia,
su cadencia procelosa de martillo,
la tempestad que no amina
desde eras sin memoria.