esperanza
Las estanterías de los supermercados están hambrientas,
polluelos de cuco famélicos en un nido,
sus picos abiertos de par en par en un frenesí estéril,
enjambres de personas se abalanzaban sobre ellas,
una guerra de todos contra todos que no tiene fin.
Consumir para que el mundo siga girando,
lo mío, lo propio, lo que me pertenece,
yo, mi cuerpo, mi propiedad,
para mi uso, para mi disfrute, para mi vida,
yo, que soy único,
yo, que vivo sin mirar hacia los lados,
yo, que soy un polluelo de cuco hambriento.
Una multitud ciega camina hacia el abismo
festejando su propia muerte,
se retuerce en un hambre atroz de agujero negro,
un ansia que crece como la carcoma,
una polilla muerta en la luminiscencia de la lámpara.
Miro las estanterías repletas de hambre,
hay un mundo llegando rápidamente a su fin,
toques de trompeta anuncian nuevos amaneceres.