arena y juego
Una marea como un grito deshilachado
de cabellos blancos
se ha retirado de la playa
y ha borrado todas las huellas visibles del mundo;
la arena ha vuelto a nacer
y recibe esponjosa y fresca nuestros pies desnudos.
Un viento alborotado y alegre
recorre la playa como una sonrisa,
caracoleando con las olas
con su voz anciana de invierno.
Hace frío y amenaza lluvia,
el cielo es de un vigoroso gris algodonado,
profundo y magnético.
La soledad de la playa nos reclama,
nuestros nombres están en el viento,
corramos, niños:
es hora de jugar.