no he vuelto a escribir
No he vuelto a escribir.
De todas formas traigo esta gran bestia
que son oraciones que aparecen a lo que camino y que se guardan
que parece que tuvieran que decirse con urgencia, pero no,
no son dichas, solo soy yo y el silencio
Solo estoy yo y el frio y el silencio
Solo estoy yo con mis recuerdos y el pasado que al crecer se volvieron algo muy malo
Algo para no decirse, algo para ocultarle a mis mayores
Por eso traigo esta noche esta gran bestia
Que camina tranquila, arrastrándome a dormir durante el día
Doblándome la espalda, hincándome los talones
Y aunque salen de mí las palabras como con la luz la voz de los ríos
Me callo
Me callo porque esto no ha de decirse
Me callo porque de decirse heriría al infante que fui, a la adolescente que fui, a la madre que no fui
A la sangre que olvidé y que hoy me espera
A la sangre que dejé encerrada y que hoy me espera, que me llama constantemente, que me
busca como si fuera su último recuerdo.
Por eso solo soy yo y el frio el silencio y el teléfono apagado
La puerta cerrada. La boca cerrada.
Una larga excusa de cristal para los conocidos
De todas formas traigo esta gran bestia
Que apenas puede sostenerse conmigo por los pasillos de la casa
Que no se atreve a irse, que sostiene en sus manos unos gramos más de tiempo
Que apenas puede ir al baño a mirarse al espejo y arrepentirse.
No he vuelto a escribir desde entonces
Porque traigo está gran bestia que me dice que esperemos hasta mañana:
Y mañana se desdobla.
Y bien podríamos dormir para siempre y bien podríamos morir esperando
La gran bestia y yo en el frio y en el silencio.