¡Mi querido ojiplúmeo!
¡Mi engrillado candadito del mirador!
Mi anémona encantadora
cuánto me has abandonado
y ahora he de llorar por ti.
Anémona blanca
pequeño abril
lejana agua surgente de mi corazón
decimoquinta llavecita de mi pesar.
¡Adiós, te vas al verde primaveral!