hay una palabra
Hay una palabra
que lleva una espada
puede atravesar a un hombre armado –
arroja sus barbadas sílabas
y enmudece de nuevo –
pero donde cayó
los que se salvan dirán
en un patriótico día
que algún hermano con charreteras
entregó su alma.
Dondequiera que corra el palpitante sol –
dondequiera que vague el día –
ahí está su silencioso ataque –
¡ahí está su victoria!
¡Contempla al más empedernido tirador!
¡El más certero tiro!
¡El más sublime blanco del tiempo
es un alma olvidada!