cómo si yo pidiera una limosna común
¡Cómo si yo pidiera una limosna común,
y en mi suplicante mano
un extraño pusiera un reino
y yo, perpleja, quedara –
como si hubiera pedido al Oriente
que me mandara una mañana –
y que levantara su purpúrea barrera,
y destrozarme con el alba!