añoranza
Echar de menos. Cosas. Personas. Lugares. Emociones.
Añorar las mariposas en el estómago de una noche de mucho frío o el sabor de un beso.
Sentir nostalgia al recordar nuestra casa. Esa parte del sofá que te gusta, la novela que tienes pendiente desde hace un mes, tu taza preferida y un café; morriña.
Morriña también de tus brazos, de la risa genuina que se me escapa de los labios, aunque no quiera demostrarte qué me hace gracia. Echar de menos el olor de tu cuello, tu rastro en mi piel y el sabor de tu saliva, aunque solo sea en un beso breve, de los de despedida.
Añorar dormir muchas horas sin importar que no suene el despertador y la ilusión de tener planes para cualquier cosa. La tranquilidad de nuestro caos. Las excusas para tocarnos, vernos, ser.
Echar de menos como en los libros. Como yo añoro ahora nuestra casa, mi Madrid adoptivo, y una tarde libre para volver a encontrar una librería entre las callejuelas cercanas a Ópera.