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edwin vergara

votos matrimoniales

Para empezar, debo admitir que nunca me idealicé en un momento como este, que me causaba terror incluso el sólo hecho de imaginarlo. Siempre viví aferrada a la idea de que sería yo sola y nadie más, que así era cómo quería pasar el resto de mis días. Sin embargo, el destino ha sido experto en cambiarme los planes muchas veces, y en este caso, y para mi fortuna, jamás me ha gustado tanto que haya sido así.
No sé si te busqué o si te esperé; y siendo sinceros, es lo que menos me interesa ahora. Sólo sé que es maravilloso cómo la vida de una forma curiosa y mágica nos atrapa siempre cuando se trata de amor. Más curioso todavía, ver cómo todo cobra sentido cuando me miro en tus ojos; sentir enredada entre tus brazos que todo lo vivido valió la pena si era necesario para que nuestros caminos se entrelazaran.
No voy a prometer que seré la mujer perfecta, tampoco que jamás te daré dolores de cabeza y todo será como una novela de ensueño. Pero te prometo siempre ser la mejor versión de mí.
No espero que mi vida a tu lado sea perfecta, si las mejores cosas que me han pasado en la vida, sucedieron cuando las cosas no marchaban como yo quería exactamente.
Te prometo no enojarme tanto cuando dejes tus cosas desordenadas por la casa. Y te prometo que en los días del mes donde ni yo misma me soporto, no ponerme tan histérica para no volverte loco.
Me entrego a ti con todo lo que soy: con mis sueños, mis miedos y mis defectos. Hoy, aquí frente a ti, te reafirmo en voz alta mi amor. Y te expreso lo mucho que te admiro, quiero y respeto, como el desastre de hombre que eres. Que desde ahora tus sueños y tus miedos son todos míos también.
Por último, deseo sepas que mi reloj y calendario serán incondicionales para ti, que cada minuto y cada día de mi vida a partir de hoy; añoran ser enteramente de tu incumbencia.