la mulata yemaya
Ella desnuda en la arena
ha dormido una siesta
toda la tarde serena
se acerca la noche
las olas que rugen
mojan sus piernas doradas
ella despierta
ve las estrellas
la luna que brilla
como un sol de plata
¡Oh hermosa mujer!
no muy lejos está la ciudad
hay un ebrio que la espera
sentado en un bar
el borracho le dice
al cantinero
serví otro tequila
no tengo dinero
ella entra y camina sensual
se sienta a su lado
y le invita a un trago
es la muerte a su lado
es la muerte a su lado
él le dice:
“Hermosa mujer
no me lleves muy lejos
no me lleves muy lejos
tal vez no pueda volver
en medio del océano
temo ahogarme en tus besos
de agua salada
tormenta
tormenta salada”
Cicuta amarga desciende por la garganta
y ninguno de los ebrios en la taberna se percata.