lilith
De la primera esposa de Adán, Lilith,
—la hechicera que amó antes del regalo de Eva—
se dice que su lengua engañaba antes que la de la serpiente,
y que su pelo encantado fue el oro primigenio.
Inmóvil permanece; siempre joven, mientras el mundo envejece;
y, delicadamente contemplándose a sí misma,
atrae a los hombres a la red brillante que teje,
hasta que el corazón, el cuerpo y la vida atrapados en ella queden.
La rosa y la amapola son sus flores, pues, ¿dónde
podremos encontrar, oh, Lilith, aquel a quien no engañen
tus fragancias, tu beso delicado y tus dulces sueños?
En el mismo instante en que ardieron los ojos del joven en los tuyos,
tu hechizo lo atravesó, quebró su altivo cuello,
y su corazón se retorció con uno solo de tus dorados cabellos.