¿entrará en mi tumba, señor?
¿Entrará en mi tumba, señor?, dijo el sepulturero a los muertos:
la encontrará tan cómoda, señor, como cualquier cama humana;
habrá lilas a su cabecera y violetas a sus pies,
en junio la hierba lo cubrirá; y la nieve será su sábana.
La lluvia cantará una canción para usted, el viento contará una historia,
las raíces del sauce envolverán su corazón, lo abrazarán, y nunca le fallarán,
y el tiempo pronto lo olvidará, y usted mismo, olvidando el tiempo,
trepará hasta el sol y destellará con las hojas, cayendo y volviendo a subir.
Extenderé sus huesos en línea recta, lo acostaré suavemente
y coronaré la fiebre de sus días con un sueño por corona.
Y nadie vendrá a perturbarlo, y nadie llamará su nombre;
no se sobresaltará con el sonido del amor, ni se agitará con el sonido de la culpa...
¿Entrará en mi tumba, señor?, dijo sepulturero.
Es más suave y silenciosa, por mucho, que cualquier cama humana.
Habrá robles a su cabecera y sauces a sus pies,
los mirlos le cantarán, la nieve será su sábana.