una casa muerta
Ah sí, una casa puede morir. ¿No has visto lugares
donde el Amor y la Risa han estado por mucho tiempo,
donde las luces brillantes alegraron las ventanas,
que se vuelven oscuros, muertos y silenciosos en un día?
Las persianas se cierran. Pasos suaves a través de la penumbra
atraviesan cada habitación fría e insensible.
Sin embargo, en todos esos espacios silenciosos, una y otra vez,
resuena el eco de la felicidad pasada.
Alguien cuyo espíritu otorgó su gracia
en un extraño y transformador poder ha desaparecido.
Manos que la vida diaria había bendecido
están dobladas en eterno descanso.
Labios que rieron y cantaron
están cerrados en una quietud perpetua.
Solo queda un cascarón vacío, su espíritu huyó.
Su corazón ha dejado de latir. La casa estaba muerta.