Hay un grito en el aire a nuestro alrededor,
ya lo escuchamos antes,
sobre como «nosotras, como mujeres»,
vamos a levantar a la humanidad.
Con nuestros almidonados vestidos blancos,
con nuestros suaves cabellos rizados,
porque «nosotras, como mujeres»,
vamos a ayudar al mundo.
Queridas hermanas, escuchen un momento
y quizás hagan una pausa por diez.
El trabajo de las mujeres como mujeres
es solo posible con hombres como hombres.
Y lo que hacemos, «nosotras, como mujeres»,
lo hemos hecho durante toda nuestra vida;
el trabajo que, se nos dice, es de mujeres,
es el trabajo de madre y esposa.
Porque elevar la opinión pública,
y levantar al hombre errante,
es un trabajo humanitario,
hagámoslo si podemos.
Pero esperen, hermanas de corazón cálido,
no tan rápido, díganme ahora
cómo vamos a levantar algo
más alto que dónde nosotras estamos.