hay un cuerpo a la mitad de la cama
Hay un cuerpo a la mitad de la cama
que no es mi cuerpo a la mitad de la cama.
Hay un niño que es un hombre.
Me llama.
Voy.
Tomo su mano.
Toma mi mano
y hace que toque su cuerpo.
Toco sus labios
con mis labios.
Una extrañeza recorre mi pecho:
un espejo.
Un pequeño pezón que muerdo:
grito, gemido.
Mano que toma el aliento
y lo alquimia en sudor.
Un pasar la lengua y beber,
nariz sobre abdomen,
olor a tierra muerta:
un cuerpo que no es mi cuerpo
es mi propio desierto.
Hay un deseo que se vuelve tentación
y lo transformo en pecado.